Nuestro proyecto consiste en construir un horizonte (1) a partir de barras lumínicas que
se presentan invisiblemente suspendidas en el aire. Delicados movimientos de luz
recorren ese horizonte de un extremo al otro.
Este horizonte lejano atraviesa una cercanía: un espacio-tiempo perceptible en el aquí y
ahora que se pierde y reaparece permanentemente.
Es la materialización de una realidad simbólica que se nos escapa en el devenir del
espacio-tiempo cotidiano.
Lejanía es una meta-obra. Es un dispositivo arbitrario por el cual nos proponemos
experimentar la visión de Benjamin: por mas que uno intente acercársele, el “aura” (la
verdad) está y estará siempre, mas allá.
La distancia según Benjamin es el valor.
En la cercanía nos encontramos con lo inaproximable en lo material; el horizonte está
siempre fuera de nuestro alcance pero con una excepción: lo inmaterial se visualiza en
puntos de luz que se mueven lentamente.
Mediante un cambio de parámetros aparece la visión de una geografía y de un imaginario
cultural de la Naturaleza que provoca un desconcierto: una contemplación fascinante que
necesita de nuestro propio tiempo para ser completa.
Diego Alberti
Joaquín Ezcurra