Residua

December 1, 2008 work



Residua: limaduras y virutas de saber que la mente no puede digerir del todo y que supuran por el ojo  y la boca como imágenes espectrales. Son postales de una guerra invisible y el recuento  atento de sus bajas. Son desechos de cultura no aprovechables y que por lo tanto deberían ser tratados y dispuestos para evitar problemas visuales emotivos.

La violencia de la imagen, o mejor, la violencia de la información han hecho desaparecer lo real. Todo debe verse, todo debe ser visible y la imagen es, por excelencia, el lugar de esa visibilidad. Así, todo lo real debe convertirse en imagen, al precio de su desaparición. He allí la seducción y fascinación de la imagen –cualquier cosa que haya en ella, ya ha desaparecido- , pero también su gran fuente de ambigüedad.   La imagen-reportaje, la imagen-mensaje y la imagen-testimonio, hacen aparecer la realidad, incluso la mas cruda, ante nuestra imaginación, pero haciendo desaparecer al mismo tiempo, su sustancia real. Allí donde todo se da a ver, nos persuadimos de que ya no queda nada por ver. Los sujetos involucrados dejan de ser víctimas de la imagen, se convierten inexorablemente ellos mismos en imagen: son visibles a cada instante, están sobreexpuestos al foco de la información y se los obliga todo el tiempo a producirse, a expresarse. Hacerse imagen implica exponer toda cotidianidad, todo infortunio, todo deseo, toda posibilidad, no guardar ningún secreto; hablar, hablar, comunicar incansablemente.